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EMOL Artes y Letras http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={311c608e-590c-4985-bb3b-bd57de301424} Domingo 29 de Julio de 2001
Seguidores de Carl Jung en Chile:En Proceso de Individuación En un pasado reciente, las ideas de Jung llegaron a Chile a través de unos pocos discípulos suyos. Unos pocos que tuvieron mucho que decir a otros pocos. Hoy sus seguidores han sistematizado su obra, se han organizado y tienen como misión formar psicoterapeutas fieles a sus postulados. Una tarea nada de simbólica. Por Esteban Cabezas
El doctor Arturo Prat, nieto del héroe de Iquique, divulgó en Chile las ideas de Carl Jung. Helena Jacoby, más conocida como Lola Hoffmann, también hizo lo propio. Fue en las aulas o en pequeños grupos que se encerraban a descubrir cómo encontrarse con la propia sombra, con ese lado oscuro de cada uno, para evolucionar como individuos. Pequeños círculos en los que se hablaba de interpretación de los sueños, de mitos y religiones. "La obra completa de Jung - recuerda Pedro Engel- la estudiamos toda. Durante años". Estos seguidores, multidisciplinarios, contaban entre sus filas a sicólogos y todo tipo de profesionales. Lola Hoffmann tenía la política de puertas abiertas.
Hoy la realidad es otra. O más bien, se proyecta hacia otro objetivo. Desde hace unos años, Mariana Arancibia junto a un círculo de profesionales ha logrado dar forma al "Grupo de estudio C. G. Jung Chile". Afiliados al "grupo madre" de los seguidores del pensador suizo, tiene como misión formar - sistemática y científicamente- a psicoterapeutas "con una epistemología muy clara", puntualiza Arancibia.
Capítulo aparte en el capítulo Jung-Chile merece la relación directa que mantuvo este pensador con Miguel Serrano. Reacio a recibir visitas - de hecho se construyó una torre para no ser molestado- , Jung recibió a Serrano. Y cuando éste le hizo llegar su libro "Las visitas de la Reina de Saba", en la que tocó el arquetipo del amor, recibió una carta que luego se transformaría en el prólogo de este trabajo. En una entrevista, Serrano describe a Jung como un sujeto con un enorme sentido del humor: "Era genial. Y muy profundo. Un poeta. De los tres o cuatro encuentros intensos que tuvimos (además de las cartas) me dijo, al final, apoyado en un bastón chino ceremonial taoísta: sólo los poetas me entenderán".
Amiga y maestra
 De Lola Hoffmann hay que diferenciar legado y obra. Del primero, pueden dar fe las decenas de variopintos seguidores que llenaron la iglesia durante su misa de entierro. También están el libro de interpretación de los sueños de Malú Sierra ("Sueños: un camino al despertar"), el libro de entrevistas que le hizo Delia Vergara, y la edición de algunos títulos relacionados con el pensamiento jungiano, editados por Cuatro vientos. Fue esta editorial la que lanzó la traducción del "I Ching" realizada por Helena Jacoby de Hoffmann, como se consigna en la portada, y de otros textos con prólogo de la misma autora. "Lola me hizo apuntar la nariz en determinada dirección - recuerda Francisco Hunneus, editor- y así fueron publicados "La profundidad natural del hombre", de Wilson Vandussen, y "Sexualidad y espiritualidad", de John Moore". A estos les han seguido gran cantidad de estudios, muchos relacionados a la jungiana editorial Inner City, entre los cuales se lanzarán a fines de este año "Jung unplugged" y "Tipos sicológicos jungianos", ambos de Daryl Sharp. "Son temas de sicología profunda que tienden a una espiritualidad que no está en otras formas de terapia, que son más operacionales. Con esto completamos un deseo, un clamor indirecto de Lola", explica Hunneus.
Si se descuentan sus textos como prologuista y traductora, que no son menores, la obra de Hoffmann es prácticamente inexistente. Su gran estudio, una serie de cerca de ochenta "mapas" - o "antroprogramas"- relativos a procesos de individuación, está en poder de Pedro Engel. Y se puede acceder a parte de ellos en el sitio web en construcción www.antropograma.cl. Este es el resultado de veinte años de investigación, en los cuales Hoffmann definió estas "partituras sobre la cual se puede proyectar la propia melodía. La partitura no es la música, pero sin partitura no hay música".
Hoffmann estudió con Jung y con Jacobi, su mano derecha. De ellos tomaría las enseñanzas que la desviarían de fisioterapeuta a siquiatra. Fue aplicando estos conocimientos que logró sacar a un seminarista de una neurosis de angustia, analizando sus sueños. Sorprendido por los buenos y rápidos resultados de esta terapia, un sacerdote terminó visitando la casa quinta cerca de la plaza Pedro de Valdivia. La anfitriona era Hoffmann, y el invitado a tomar once, Juan de Castro, actual Vicario de la Educación.
Y para De Castro, era su primera aproximación a Jung.
Imago Dei
De Castro recuerda una entrevista que Jung dio a la BBC. Le preguntaron al estudioso: "Sus colegas dicen que usted no es un hombre científico. Podría ser un místico, un religioso, pero científico no. ¿Es usted un hombre creyente". "No creo en Dios, replicó Jung, lo conozco". Y De Castro se ríe. "Y en su perspectiva, eso es muy exacto".
Quien fuera decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Católica, teólogo y sicólogo, también es autor de un manual de introducción a la sicología de Jung y de "En busca del tesoro escondido", libro en el que asocia espiritualidad y sicología jungiana. "Somos huesos, carne, como muchos mamíferos, pero también hemos heredado algo específico: lo síquico. Y allí está lo consciente y lo inconsciente. No podemos desconocer esa experiencia acumulada de rasgos de humanidad, que se expresan en el comportamiento y en los símbolos, preñados de sentido. Y que construyen lo humano de la vida. Ahí están los arquetipos, y el más fuerte es el Imago Dei, Dios". Este cruce entre Jung y cristianismo también se encuentra presente en la búsqueda de sentido, en la necesidad de "vivir en la verdad", y esto se logra "con la individuación, aceptando la sombra, flexibilizando la máscara".
"El conocimiento estrictamente científico no da una visión total de la vida y lo simbólico enriquece el desarrollo de la ciencia, al aportar lo intuitivo y lo afectivo". Otras dimensiones que rescata en Jung es que para él la sicología comienza donde termina la patología. "Concibió la sicología como la ciencia del arte de vivir. Por eso sicología y sabiduría serían más cercanos". Y De Castro reconoce que estas ideas le han sido de gran ayuda, como un instrumento.
- ¿Por qué Jung no tiene los seguidores de otras corrientes? - No lo sé, pero eso ocurre sólo en Chile. En otros países es distinto. En Estados Unidos el test de Myers-Briggs, que mide la frecuencia y grado con que utilizas tus funciones síquicas, es el más cotizado. Aquí en Chile conozco a sicólogos y siquiatras que hacen terapia jungiana. Y además hay un grupo que está sacando su máster en Montevideo, donde estas ideas son muy fuertes.
El grupo
La próxima semana se desarrollarán las primeras jornadas relativas a sicología jungiana, en la Universidad Diego Portales. Este es el primer encuentro masivo en su género. Su organizador, Marco Antonio Recuero - doctorado en Salamanca, con una tesis centrada en Jung- , ha observado el creciente interés sobre la materia. "Todos los prejuicios sobre él han ido cayendo: que estaba ligado al nazismo, o que no era científico. El tiempo ha dejado eso atrás".
Sin prejuicios y mucha fe, el "Grupo de Estudio C. G. Jung" se ha constituido en el estandarte de este renacer en Chile.
Buscando una teoría y una técnica consistente, para la curación y ayuda de las personas, Mariana Arancibia llegó a Jung. "Lo estudié seriamente, con Juan de Castro", recuerda. Y en una historia "muy jungiana, en que te vas topando con gente", armó un grupo de estudios con una sicóloga uruguaya que llegó a Chile. En el 96 fue ella la que se desplazó a Uruguay, a la Universidad Católica de Montevideo, y desde entonces ha estado viajando. En 1998 este grupo, ya en aumento, comenzó un postgrado y luego se entusiasmaron con el magíster. "Viajando y estudiando. Es una historia que sólo se puede explicar cuando uno encuentra algo en lo que se cree". El 99 fueron reconocidos oficialmente por la IAAP (Asociación Internacional de Psicología Analítica), quienes los apoyan como instancia de formación. "El gran problema que hay en nuestro país es que hoy prácticamente no hay personas que puedan formar analistas jungianos en Chile. Hay gente muy buena, que ha estudiado en forma independiente, pero no hay una instancia de formación sistemática que pueda ser reconocida internacionalmente. Y esto requiere muchos estudios, aparte de 260 horas de análisis personal y 180 de análisis supervisado. El instrumento de trabajo es una misma, por lo que se requiere todo este trabajo. Como decía Jung, no sólo el quirófano debe estar aséptico, sino también las manos del cirujano".
El próximo mes Mariana se titula como analista jungiana, en el marco de un Congreso Internacional Psicoanalítico en Cambridge. Aceptada por la IAAP, la primera. Después de este reconocimiento, están viendo, junto al grupo de estudios, cómo organizar un posgrado acá.
 "Con Jung se puede arar el terreno para un posterior desarrollo espiritual - comenta Mariana- . Y contiene elementos que facilitan la llegada de la sicología a la gente. Hay una antropología que se relaciona con la evolución de la conciencia. Y si cada ser humano se preocupa y asume la responsabilidad de sus actos, evoluciona. Porque la madurez es el encuentro entre tus fuerzas antagónicas. La verdad es que el pensamiento de Jung tiene elementos comprensibles universalmente".
- ¿Por qué no ha calado Jung en Chile?
- Jung está asociado a muchas cosas que no son Jung. En primer lugar, a una cosa poco sistemática. El no fue sistemático, y extraer y ordenar su pensamiento ha sido difícil. El nunca dijo cómo hacerlo. Porque la idea de tener seguidores nunca le gustó mucho.
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